El Club de Lectura "Ben-al-Arte" se reunió el martes 10 de marzo, en la sede de la Asociación, comentando la obra "Oculto sendero" de Elena Fortún.
La novela podemos
considerarla de aprendizaje en la que la protagonista es el alter ego de la autora, por tanto, una
autobiografía, que se inicia cuando es una niña de diez años que asiste al
colegio y finaliza cuando es una persona madura y está a punto de trasladarse a
otro continente.
La novela se
divide en tres etapas que la autora identifica con tres estaciones del año: la
primavera corresponderá a las vivencias y reflexiones de la niñez; el verano se
centrará en el desarrollo de su juventud, y abarcará hasta la muerte de su
madre; y el otoño que recoge su vida en la madurez.
A la vez la
trama se centra en dos campos que se van simultaneando: uno, la evolución de su
vida personal y la formación de su carácter; otro, el nacimiento y evolución de
su vida artística como pintora.
El elemento
clave de la obra es la homosexualidad femenina, el lesbianismo.
La
protagonista manifiesta desde su infancia una atracción hacia personas de su
mismo sexo, por lo que siempre elige para vestirse, o al menos está en su
deseo, indumentarias de sexo masculino, a la vez que intenta alejarse de
aquellas actividades que el entorno, tanto familiar, escolar o social, destinan
a la formación del sexo femenino, cuando ella, en realidad, se siente incapaz
de desarrollarlas y su esfuerzo y pensamiento se dirigen a llevar una vida más imbuida
en la naturaleza, en actos propios de los niños, moviéndose en libertad e
intentando descubrir aquello que existe a su alrededor y a lo que mueve su permanente
curiosidad.
Ella es
selectiva en la elección de sus amigas al sentirse incomprendida, que, unido a
su carácter, la hace rechazar a casi todas las compañeras, que se mueven por
otros intereses, más acordes con los estereotipos sociales que destinan a la
mujer el papel de cuidadora y, por ello, destinada exclusivamente a conseguir
un “buen matrimonio”.
La
protagonista se refugia en la lectura. Los libros la harán interesarse por
muchos temas que irán marcando su pensamiento, como el de la Historia de las religiones, que le hace
plantearse el papel de la mujer en la sociedad y concretamente en el
matrimonio. Para su entorno será un motivo más de rechazo, desde su familia,
con un enfrentamiento continuo con su madre, las compañeras de estudios o
adultos cercanos a ella.
Aunque se
niega al matrimonio, es algo muy arraigado en la España de la época, y lleva
implícito la aceptación del papel asignado a la mujer casada. La presión
familiar y social la avoca a elegir un mal menor: elegir su propio marido, creyendo
que la elección tendrá su parte positiva, como le hacen ver algunas amigas que
piensan como ella.
Este estado de
mujer casada no la ayuda a subir la autoestima baja que traía de la infancia y
aprende que para subsistir tiene que aprender a mentir, a ocultar sus
verdaderos sentimientos y sus opiniones.
Los únicos
momentos felices del matrimonio se los aporta la vida junto a su hija, con la
que intenta romper estereotipos y buscar nuevos roles femeninos futuros.
Comprobamos
que la vida no se la habían diseñado para que tuviera momentos felices.
Pasado algún
tiempo, su vida de convivencia familiar la llevará a jugar un papel de
renuncias y clandestinidades que la conducirán a ir conociendo otros mundos,
otras relaciones y sensibilidades que le harán ver lo ya intuido: su homosexualidad.
Esta nueva
situación va a ir fortaleciendo su rebeldía y ayudándola a ir enfrentándose a
retos que vayan dando forma a lo que en realidad siente y desea, y la
posibilidad de llegar a conseguir sus sueños.
Su vida sigue
en una lucha continua con sus propias indecisiones, porque en la sociedad en la
que vive es muy difícil asumir posturas radicales cuando los que las defienden
se encuentran en absoluta minoría.
Al final toma
la decisión de abandonar ese oculto sendero por el que ha estado caminando toda
su vida y emprender un camino de luz en el que intentará autoafirmarse en lo
que realmente es y siente.